¿Estás pensando en redecorar tu dormitorio? Cambiar pequeños detalles como las fundas nórdicas o las cortinas y eliminar elementos innecesario podrían ser lo que necesitas para darle un giro y un toque diferente. En este artículo te contamos algunos detalles del estilo nórdico, la estética que está arrasando en decoración en los últimos años.
La funcionalidad, lo más importante

Olvídate de muebles aparatosos con muchos detalles y surcos. Este estilo apuesta por muebles cómodos y funcionales, que ocupen poco espacio y que pasen desapercibidos, que formen parte del ecosistema del espacio sin llamar la atención. Puedes darle un toque personal con alfombras, cojines y textiles como fundas nórdicas o colchas de cama. En los tejidos prefieren materiales naturales como el lino, la lana o el algodón. Buscan acercarse a la naturaleza tanto en las formas como en las texturas. Por ello, abundan también las plantas y las pieles. Para vestir las ventanas, lo mejor son los estores, que ocupan poco espacio y con los que podrás regular la entrada de luz.
El rey es el blanco
El estilo nórdico se caracteriza por una gran luminosidad en las estancias y por ello escogen colores neutros para las paredes y el mobiliario. Estas tonalidades ayudan a que el espacio parezca más grande y llenan de calidez y relajación cada estancia de tu hogar.
Pocos muebles y sencillos, mucha luz, colores claros y toques de color en fundas nórdicas o colchas de cama, son las claves para pasarte al estilo escandinavo en tu habitación. Con pequeños cambios podrás darle un aire nuevo y sentir que has cambiado de casa. ¿A qué esperas para empezar?